Ventanas de Madera Abatibles

Ventanas de madera abatibles: qué tener en cuenta al elegirlas

Colocar ventanas de madera abatibles le dará un toque de distinción a tu hogar. Las tendencias en decoración están cambiando, pero si algo permanece en el tiempo por encima de cualquier moda es el gusto por otorgar a los espacios detalles que los hagan únicos.

Hay muchas formas de lograr ese efecto, dependiendo de los gustos y del estilo personal de cada uno. Los hay que se inclinan por darle el punto original a las paredes, otros se valen del mobiliario y algunos se decantan por dotar de personalidad a sus puertas y ventanas.

Sobre eso último habla este artículo, y es que sustituir las ventanas de una casa puede cambiar radicalmente el aspecto de esta. Hay decenas de alternativas, dependiendo de la forma, el material, el tamaño y el color. Pero, quizás, una de las opciones más especiales sean las ventanas de madera abatibles, por el aspecto elegante que ofrecen y, al mismo tiempo, por dotar al espacio de un toque tradicional que permita crean ambientes únicos combinándolas con muebles y detalles de decoración más modernos. Sea cual sea tu estilo, la madera como material predominante te ayudará a crear el ambiente que más se adapte a tus preferencias.

Sin embargo, una vez decidido que se va a incorporar este elemento a la estructura, es importante saber cómo hacer la elección correcta. Hay tantas alternativas entre las que decantarse que seguro que un poco de orientación te será de mucha utilidad. A continuación encontrarás todo aquello que se debe tener en cuenta a la hora de comprar ventanas nuevas.

– ¿De qué material está hecho el perfil de la ventana y cómo es su acabado? Puede ser de madera, PVC o aluminio. De hecho, existe la posibilidad también de mezclarlos para lograr un diseño único. Estas ventanas se conocen como ventanas mixtas.
– ¿Cómo es el acristalamiento? Puede llevar cristal simple, doble o incluso tripe. Es fundamental conocer, también, la anchura de la cámara del cristal pues en conjunto supondrá un mayor o menor aislamiento energético y acústico del ambiente.
– ¿Cómo es la apertura? Batiente, corredera, basculante, oscilante, oscilobatiente…hasta diez tipos de aperturas diferentes se pueden encontrar para ventanas. Cuestiones como el espacio o las preferencias estéticas marcarán la pauta en el momento de elegir cual es la más acertada para cada tipo de vivienda.

Entre todos los materiales disponibles, la madera es uno de los más interesantes. La moda de la restauración le ha devuelto el protagonismo, y a día de hoy los centros especializados ofrecen un amplio abanico de posibles modelos de ventanas fabricadas en este material. Además del componente estético, es decir lo que más le guste a cada uno, la madera es ideal por ser un aislante natural de excelente calidad; esto permite lograr un notable ahorro energético durante todo el año y cuida el medio ambiente. Ambas cuestiones preocupan cada vez a más personas y se han convertido en pregunta obligada a la hora de decidirse.

En cuanto al tipo de madera que se puede elegir se encuentran las ventanas de roble, cedro, pino o de maderas exóticas. Algunas necesitarán más mantenimiento que otras, en función de los acabados y de los tratamientos que les den los fabricantes. Infórmate bien antes de decidirte, porque de ello dependerá el mantenimiento que tendrás que hacer en el futuro.

En cuanto a los acabados, todo depende de los gustos personales. Pueden ser con madera tratada, sin imperfecciones o con ese toque natural que tan en tendencia está últimamente.

¿Las ventanas de madera son recomendables para cualquier clima?

Si el material está bien tratado, la madera resistirá sin problema las condiciones climáticas de la zona. El frío, el calor, la humedad o la sequedad no deberían dañarla.

¿Listas para instalar o en bruto?

Cada una de las opciones presenta unas características concretas. Las primeras, aquellas que se compran preparadas para su intalación contarán con todos los tratamientos necesarios para resistir adecuadamente las diferentes condiciones climáticas: frío, calor, humedad… Es importante constatar con el vendedor que los productos que les ha aplicado mantienen el poro de la madera abierto y que, por tanto, el material respira. De esta manera habrá mayor resistencia a la humedad e impedirá la aparición de manchas y de moho. En cualquier caso, siempre se deberán seguir las recomendaciones del fabricante, que pueden variar de acuerdo con el tipo de clima que impere en la zona donde se instalen las ventanas.

Otra alternativa, esta para los que disfruten con el bricolaje y quieran darle un toque personal a las ventanas, es comprarlas en bruto, es decir, sin tratar. Estas suelen estar fabricadas en pino, y requerirán de la aplicación de productos específicos para la protección de la madera. Los tratamientos para asegurar un correcto manteniento de los materiales deberán llevarse a cabo cada tres o cuatro años. Ante cualquier duda sobre cómo hacerlo, acude a un experto y recuerda siempre que los barnices pueden cerrar el poro de la madera, lo que a la larga puede resultar perjudicial para los materiales.

¿Qué producto usar para el acabado?

Hay diferentes productos para lograr un acabo perfecto de la madera, pero no todos aportan lo mismo ni consiguen la misma durabilidad de la madera. Los más conocidos son el lasur y el barniz. Por orden, el primero destaca por cuidar la madera, protegiéndola, sin cerrar sus poros, permitiendo así que el material respire y no acumule hongos. Por otro lado, el barniz da más brillo, no obstante, impide que la madera ventile. Con este último, si se quiere evitar que la madera se pudra lo ideal será lijarla y barnizarla cada dos o tres años.

¿Qué hacer si las normas de la comunidad de vecinos no permiten alterar la imagen de la fachada y quieres ventanas de madera?

En caso de que por razones de estética la comunidad de vecinos no permita poner ventanas de madera, una buena opción es decantarse por el modelo de ventanas mixtas. Lo positivo de esta alternativa es que la imagen exterior puede ser diferente a la interior, por ejemplo, una ventana que por fuera es de aluminio, pero que por dentro parece de madera. Este efecto se consigue dando una capa de poliéster decorado con vetas y nudos de diferentes colores que simulan la madera, y que gracias a su base de poliuretano se pega perfectamente a la superficie de aluminio de la ventana. A simple vista, la diferencia no es casi perceptible, logrando crear ambientes acogedores y con personalidad sin renunciar a las normas de la comunidad vecinal.

Entre las bondades de esta elección se encuentra la resistencia, el buen aislamiento y la posibilidad de crear espacios decorativos únicos gracias a la mezcla de materiales en un mismo elemento: la ventana. Sin embargo, habrá que ser cuidadoso a la hora de limpiar las ventanas mixtas para no dañar la superficie.

¿Qué tipo de apertura puede tener las ventanas?

En el momento de inclinarse por un tipo de apertura u otro para las ventanas de madera que se vayan a colocar es interesante valorar más allá de la estética. Cuestiones como el espacio de los lugares en los que vayan a colocarse las ventanas o el clima de la zona serán claves para tomar la mejor decisión.

El acristalamiento, que puede ser de hoja simple o de hoja doble, sin duda marca la diferencia en lo que a aislamiento se refiere. Por sentido común, las ventanas con doble acristalamiento garantizan mejor cantidad de ruidos y una temperatura más estable durante todo el año, especialmente en invierno cuando la factura depende tanto del calor que se consiga retener en casa. Para casos de climas muy extremos se puede valorar también la posibilidad de recurrir al tripe acristalamiento. Además el cristal puede ser laminado o sin tratamiento.

En cuanto al tipo de apertura de las ventanas se pueden distinguir hasta diez tipos:

– Ventanas correderas: las hojas se deslizan de madera independiente. La apertura es vertical u horizontal.

– Ventanas de guillotina: La hoja se desliza de arriba abajo.

– Ventanas abatibles: se puede abrir por completo, hacia fuera.

– Ventanas batientes: Se abre hacia hacia afuera, no totalmente.

– Ventana combinada: permite diferentes tipos de apertura.

– Ventana balconera: suele estar presentes en marcos de ventanas grandes, permitiendo que, al abrirse, ofrezcan una gran imagen del exterior.

– Ventana oscilobatiente: se abre tanto de manera abatible como inclinada hacia el interior, dependiendo de las preferencias de cada momento.

– Ventana fija: no permite la apertura de las hojas.

– Ventana osciloparalela: como su propio nombre indica, las hojas que se abren paralelas permiten también su apertura hacia el interior.

– Ventana pivotante: es muy sofisticada y permite que las hojas giren sobre un eje central.

Como se puede ver, las opciones son muchas; todo depende de las preferencias de cada uno. En cualquier caso, las ventanas de madera abatibles son una fantástica elección porque combinan calidad asegurada, aislamiento, durabilidad y estética.

Ante cualquier duda, lo ideal será que recurras a profesionales, quienes seguro que brindarán información especializada y te orientarán sobre las características de los productos, su mantenimiento y lo que más se adecúa a la realidad de tu hogar.