Madera: Encina

Lo que hay que saber de la madera de encina

La madera de encina se extrae del árbol homónimo o Quercus ilex, el cual es autóctono de la cuenca del Mediterráneo. Su madera dura es comparada habitualmente con la del roble, aunque se use en menor medida. Las encinas son muy apreciadas por sus frutos, las bellotas, lo que le otorga una gran utilidad a este árbol en el mundo de la ganadería.

Características y usos de la madera de encina

Esta madera no posee la misma calidad que otras, por lo que sus usos son apropiados para trabajos menos refinados. Esto se debe a la resistencia de la madera, la cual la hace perfecta para la fabricación de muebles sencillos, mangos de herramientas, suelos y vigas o para construcción de embarcaciones. Además, es una madera que se utiliza de manera muy limitada para la cocina, ya que aporta matices de sabor intensos a la carne en una barbacoa.

Es una madera difícil de tratar, pero que resiste muy bien la putrefacción. Esta característica era muy apreciada antaño para la fabricación de carros o arados, ya que se necesitaba una madera que resistiera sin problema el rozamiento.

Durante la primera mitad del siglo XX la madera de encina fue el principal combustible de los hogares españoles. Resultaba ser excelente para la quema y para la producción de carbón vegetal. Sin embargo, estos usos han ido desapareciendo con el tiempo. Hoy en día las encinas se aprecian por su fruto, las bellotas, gracias a la cría de cerdo ibérico, el cual se alimenta de este fruto.

Si bien soporta la putrefacción, no es así con el ataque de plagas e insectos. Es una madera nudosa, de color amarillo rojizo y que soporta bien la inmersión en agua, de ahí que fuera utilizada en la construcción naval durante siglos.

La corteza tiene también usos interesantes. Presenta una gran cantidad de taninos, elementos necesarios para curtir el cuero y hacerlo útil. Asimismo, cuenta con propiedades astringentes, antidiarreicos y emenagogas. También se utiliza con fines medicinales, al igual que las bellotas. Por ejemplo, la cocción de la corteza durante 20 minutos y su aplicación directa ayuda en la cicatrización de heridas, así como en la eliminación de los malos olores.

Ventajas de esta madera

La principal es su resistencia, algo que queda patente en la elaboración de aperos de labranza y otros útiles que deben aguantar un trabajo duro. También resiste la putrefacción por acción del agua, por lo que al utilizarla en la fabricación de ventanas estas resistirán los climas más húmedo sin problemas, aunque habrá que tener cuidado con los insectos.

Además, es una madera que ofrece una tonalidad bonita, un gran añadido a la confección de ventanas. Sin duda, esta madera es de gran utilidad a la hora de fabricar estos elementos.

Conclusiones

La madera de encina destaca por su dureza y resistencia a la putrefacción. Además, ofrece una bella tonalidad y resistirá sin inmutarse durante años. Sin embargo, los insectos pueden hacer mella en ella, por lo que habrá que tratarla para evitar que la destrocen.